El gol de Messi al Getafe del 18 de abril de 2007 empezó cerca de la mitad de la cancha y terminó con el portero Luis García superado. Barcelona ganó 5-2 en el Camp Nou, en la ida de las semifinales de la Copa del Rey. El argentino tenía 19 años y aquella carrera convirtió una noche de copa en una referencia de su talento para el regate.
La jugada suele circular por sí sola, separada del marcador y de la eliminatoria. Recuperar esos datos permite entender lo que ocurrió: Messi amplió una ventaja que ya existía, desató comparaciones con Diego Maradona y dejó una imagen que sobrevivió incluso al desenlace adverso de Barcelona en aquella serie.
Cómo nació el gol de Messi al Getafe
Según el recuerdo oficial del club sobre la jugada, el Barça ganaba 1-0 cuando Messi recibió cerca de la línea central. Todavía no se cumplía la primera media hora. Su avance dejó atrás a cuatro defensores y después al guardameta, antes de que el balón entrara para el 2-0.
Al revisar la secuencia, el detalle más llamativo es la continuidad. Messi debe resolver cada obstáculo sin perder la ventaja que acaba de conseguir sobre el anterior. Un control demasiado largo o una pausa permitirían que otro defensor llegara a ayudar. La conducción sostiene el ataque porque combina velocidad con cambios de dirección.
El último desafío también cambia: después de escapar de los jugadores de campo, queda el portero. Superarlo exige una decisión distinta a la de los primeros regates. Esa sucesión de problemas, resueltos dentro de la misma carrera, explica por qué el gol se puede mirar varias veces y seguir encontrando detalles.
La comparación con Maradona nació esa misma noche
La crónica de UEFA publicada el 19 de abril de 2007 ya recogía el parecido con el gol de Maradona a Inglaterra en el Mundial de México 1986. El punto de partida lejano al área, los rivales superados en carrera y la definición después del último regate hacían inevitable la asociación.
UEFA también registró la explicación de Messi: vio espacio para avanzar y, al llegar al área, consideró buscar a Samuel Eto’o antes de decidirse por la resolución individual. Ese relato ayuda a entender la jugada como una cadena de decisiones tomadas durante el recorrido. La posibilidad del pase estuvo presente hasta cerca del final.

El 5-2 no aseguró la clasificación de Barcelona
La eliminatoria tuvo un segundo capítulo que suele desaparecer de las recopilaciones del gol. El 10 de mayo, Getafe ganó 4-0 en casa y avanzó a la final. La reconstrucción de LaLiga sobre aquella remontada identifica a sus goleadores: Dani Güiza marcó dos veces, mientras Javi Casquero y Vivar Dorado completaron la cuenta.
El global terminó 6-5 para Getafe. Así, el recuerdo individual de Messi y el resultado colectivo de la serie apuntan en direcciones diferentes. La belleza de una acción puede quedar fijada durante años aunque el equipo que la protagonizó no consiga el objetivo de la competición.
Un episodio distinto dentro de su temporada de 2007
Unas semanas antes, su primer hat-trick frente al Real Madrid había mostrado otra manera de influir en un partido: responder tres veces cuando Barcelona estaba en desventaja. Contra Getafe, la imagen central fue una conducción prolongada que creó el gol desde lejos.
Años después llegarían cifras como los 91 goles de Messi en 2012. El recuerdo de Getafe ocupa otro lugar: permite observar, en una sola jugada, el control del balón y la capacidad de resolver sobre la marcha que marcaron su futbol.
Foto de portada: Lionel Messi con Barcelona ante Athletic Club, el 13 de septiembre de 2014. Fotografía de archivo posterior al gol de 2007; no muestra el partido ante Getafe. Foto: Ank Kumar / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Redimensionada por WordPress; las adaptaciones conservan la misma licencia.




