Una tanda de penales decide al ganador de un partido o eliminatoria mediante cinco cobros alternados por equipo. Puede terminar antes si la ventaja ya es inalcanzable. Si continúa el empate después de esos cinco turnos, se pasa a la llamada muerte súbita: gana quien tenga un gol más tras igual número de lanzamientos.
La escena parece sencilla: un cobrador, un portero y una pelota. Sin embargo, el orden de ejecución, las posibilidades matemáticas y la diferencia entre un disparo detenido y uno que todavía sigue en movimiento explican muchas discusiones frente al televisor. Conocer esos detalles permite seguir la definición sin depender de la reacción de los jugadores.
Tanda de penales: cinco cobros y cuándo termina antes
La Regla 10 de IFAB establece la alternancia y exige que cada lanzamiento lo ejecute un jugador distinto hasta que todos los futbolistas habilitados hayan cobrado. Un sorteo permite al equipo ganador elegir si tira primero o segundo.
Un ejemplo aclara el final anticipado: si un equipo convirtió sus tres primeros intentos y el otro falló los tres, el 3-0 ya es definitivo. A cada lado le quedarían dos tiros, pero el perseguidor solo podría llegar a dos. No hace falta completar los diez lanzamientos previstos inicialmente.
¿Qué significa muerte súbita en los penales?
La definición reglamentaria de la tanda exige comparar oportunidades equivalentes. Después de los primeros cinco, no basta con que un equipo anote: el rival dispone de su cobro correspondiente para responder.
Si el sexto tirador del equipo A marca y el sexto del B también, la definición sigue. Si A convierte y B falla, termina. Si ambos fallan, tampoco hay ganador. El nombre puede hacer pensar que todo acaba con el primer error, pero el resultado depende de lo que ocurra en los dos turnos de esa pareja.

¿Hay rebote y qué puede hacer el portero?
En la tanda, el cobrador no puede rematar deliberadamente otra vez. El balón sí puede seguir su recorrido tras tocar el poste o al guardameta: el tiro concluye cuando se detiene, sale o el árbitro lo da por terminado. Por eso conviene esperar antes de celebrar una atajada.
La Regla 14 sobre el penal indica que, al golpearse el balón, el portero debe tener al menos parte de un pie sobre la línea de meta, en línea con ella o detrás. El ejecutante debe enviar la pelota hacia delante. Puede hacer fintas durante la carrera, pero no amagar el golpeo una vez terminada esa carrera.
Estas condiciones también ayudan a entender un penal durante el partido, aunque allí la jugada puede continuar. En una tanda no hay compañeros entrando para buscar un segundo remate. Para otras intervenciones arbitrales, consulta qué revisa el VAR y cómo funciona.
El doble toque accidental: cuándo se repite el penal
Los cambios reglamentarios de 2026/27 incorporan la aclaración sobre el doble contacto accidental: si el ejecutante golpea con ambos pies a la vez o la pelota toca inmediatamente su pie o pierna de apoyo y entra, el tiro se repite. En la tanda, si no entra, se registra como fallado.
No se trata de permitir un segundo remate voluntario. La distinción responde a un contacto accidental en el propio golpeo. Ante una repetición televisiva, primero hay que establecer qué pasó y después aplicar la consecuencia; ver dos contactos no basta para afirmar automáticamente que cualquier penal debe darse por fallado.
Foto de portada: Jugadores de Inglaterra durante la tanda ante Colombia en los octavos del Mundial de 2018. Archivo del 3 de julio; Voltmetro, CC BY 3.0. Fuente y autor: Voltmetro / Wikimedia Commons · CC BY 3.0. Sin modificaciones editoriales; WordPress puede redimensionar para su presentación.




