México vs Países Bajos en 1998 terminó 2-2 gracias a los goles de Ricardo Peláez y Luis Hernández. El Tri perdía por dos tantos, pero reaccionó en el tramo final del partido disputado el 25 de junio en Saint-Étienne. El empate cerró su fase de grupos del Mundial de Francia y lo dejó en los octavos de final.
La imagen más recordada es la del Matador después del gol en tiempo añadido. Antes de ese desenlace hubo un marcador difícil, cambios desde la banca y un descuento que devolvió la posibilidad de alcanzar al rival. Esa secuencia completa explica el valor de la reacción mexicana.
Un primer tiempo que puso a México contra las cuerdas
El registro oficial de la selección neerlandesa sitúa el encuentro en el estadio Geoffroy-Guichard y confirma los nombres que golpearon primero: Phillip Cocu y Ronald de Boer. Países Bajos llegó al descanso con ventaja de 2-0, una distancia que obligaba a México a modificar el desarrollo de la segunda mitad.
Manuel Lapuente tenía a Jorge Campos en la portería y a Luis Hernández y Cuauhtémoc Blanco entre sus titulares. Al frente estaban futbolistas como Dennis Bergkamp, Marc Overmars y Edgar Davids. El reto mexicano consistía en generar ocasiones sin facilitar todavía más espacios a un rival que ya había encontrado dos veces el arco.
Los cambios y el gol que reabrió el partido
La ficha de la Federación Alemana de Futbol documenta dos movimientos de Lapuente: Jesús Arellano entró por Braulio Luna al comenzar el segundo tiempo y Ricardo Peláez sustituyó a Joel Sánchez al minuto 55. Uno de esos relevos acabaría participando directamente en el marcador.
Peláez anotó el descuento al 75, como recoge el registro neerlandés del encuentro. El 2-1 redujo el problema a una sola anotación cuando todavía quedaba un tramo por jugar. Después de tanto tiempo persiguiendo una desventaja doble, México había recuperado una posibilidad concreta.
La diferencia resulta importante al volver a mirar el cierre. Un descuento no borra lo sucedido antes, pero cambia la presión de los últimos minutos: cada balón cerca del área puede alcanzar para igualar. Para el equipo que defiende, el margen que parecía amplio se vuelve mucho más frágil.

Luis Hernández apareció en el tiempo añadido
El registro neerlandés sitúa el tanto del Matador al 90+4. Hernández completó el 2-2 cuando el tiempo reglamentario ya había terminado. La igualdad premió una reacción construida en dos momentos separados, primero con Peláez y después con el delantero que llevaba el número 15.
El final muestra por qué una ventaja de dos goles necesita administrarse hasta el último silbatazo. Para México, seguir disputando el encuentro tuvo una recompensa visible. El recuerdo quedó asociado a Hernández, aunque la entrada de Peláez y su anotación habían abierto la puerta para llegar a ese desenlace.
Qué lugar ocupó ese empate en Francia 1998
El recorrido histórico de México que publica FIFA registra una victoria 3-1 sobre Corea del Sur y un empate 2-2 con Bélgica antes de enfrentar a Países Bajos. Los tres resultados sumaron cinco puntos y una primera ronda sin derrotas. Después, Alemania eliminó al Tri por 2-1 en octavos.
El empate de Saint-Étienne conserva un sitio propio entre los recuerdos mundialistas mexicanos. A diferencia de la ejecución acrobática del gol de Manuel Negrete en 1986 o del cabezazo de Borgetti contra Italia en 2002, su fuerza está en la espera y en el marcador: México alcanzó al rival cuando el partido estaba por acabarse.
Foto de portada: Luis Hernández, autor del empate frente a Países Bajos en Francia 1998, en una imagen del 8 de septiembre de 2017. Fotografía de archivo posterior al torneo. Imagen: Selección Nacional de México / Wikimedia Commons, CC BY 3.0. Fotograma del video #ElPalco2017; recorte horizontal para web, conservando el original.




