Rafa Márquez sufrió su primera derrota al frente de México en su tercer partido: el 3-0 ante Estados Unidos del 3 de octubre en Glendale. Después de los empates con Colombia y Perú registrados en el calendario oficial, la salida de balón aparece como uno de los aspectos a revisar. Este análisis distingue las acciones documentadas de las correcciones que el equipo podría trabajar.
La crónica de la Selección Mexicana reconoció un buen arranque durante los primeros 25 minutos, seguido de errores que pesaron en el resultado. El contraste importa: un equipo puede circular con comodidad en un tramo y perder esa seguridad cuando el rival ajusta la presión.
Las pérdidas que acercaron a Estados Unidos al gol
El reporte oficial de U.S. Soccer describe dos secuencias decisivas. En el segundo gol, Cavan Sullivan presionó e interceptó un pase de Rangel, adelantado fuera de su área. En el tercero, Malik Tillman aprovechó un balón hacia atrás, ganó la carrera ante el defensor y definió. Son situaciones distintas, unidas por una pérdida cerca de la portería mexicana.
La lectura táctica es que tocar hacia atrás no elimina el peligro por sí mismo. El receptor necesita tiempo, un ángulo de pase y una salida posterior. Si el rival puede atacar simultáneamente al futbolista y la siguiente línea de pase, la circulación deja de ofrecer una ventaja y exige otra decisión.

Una gira con cambios, no una sociedad fija en cada partido
La participación previa ayuda a poner el examen en contexto. Según el recuento de Chivas del empate ante Perú, Campillo ingresó al minuto 61 junto con Luis Romo. Rangel permaneció en la banca después de haber jugado todo el encuentro anterior contra Colombia. Los dos, por tanto, llegaron al clásico con cargas y experiencias distintas dentro de esta ventana.
Ese reparto recuerda que una selección dispone de menos tiempo de entrenamiento conjunto que un club. Compartir equipo habitualmente puede facilitar la comunicación, pero no sustituye los movimientos del mediocampo ni las distancias con los laterales. La coordinación debe abarcar a quienes ofrecen el pase y a quienes protegen una eventual pérdida.
Lo que Campillo ya ha mostrado con Chivas
Hay antecedentes concretos de las responsabilidades que puede asumir. En la remontada ante Tigres del Clausura 2026, Chivas destacó a Campillo como líbero de una defensa de tres. Registró tres intercepciones, cinco recuperaciones y completó 63 de 68 pases. El club subrayó especialmente su trabajo para cubrir los espacios detrás de un equipo que adelantaba líneas.
Aquella actuación sirve como referencia, no como garantía para cualquier sistema. Defender con dos centrales o con tres modifica las coberturas disponibles. Para entender su recorrido y sus funciones habituales, se puede consultar el perfil de Diego Campillo en Chivas. La discusión actual debe concentrarse en cómo encaja esa capacidad en el conjunto.
Tres señales para evaluar la respuesta de México
La primera es el apoyo del mediocentro: debe ofrecer una línea visible sin quedar escondido detrás del delantero rival. La segunda es la orientación del receptor, que necesita observar la presión antes de controlar. La tercera es reconocer cuándo conviene jugar largo y preparar la disputa de la segunda pelota.
Son criterios de análisis, no instrucciones atribuidas al cuerpo técnico. Una respuesta convincente no exige abandonar la salida corta, sino utilizarla cuando crea una ventaja real. Tampoco basta cambiar un apellido si el siguiente receptor vuelve a encontrarse solo. El examen de México será colectivo: conservar el balón con intención y estar preparado para defender cuando lo pierde.
Foto de portada: Rafael Márquez como jugador ante Nueva Zelanda, el 21 de junio de 2017. Foto de archivo; anterior a su etapa como seleccionador en 2026. Foto: Oleg Bkhambri (Voltmetro) / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Redimensionada por WordPress.



